Crisis Financiera Mundial: El ojo del huracán en Europa, mientras crece movimiento global contra el poder financiero

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Rosario Puga / Radio Tierra

EUROPA en el centro de la actual fase de la crisis financiera global.

El foco actual de la crisis financiera está golpeando a los mercados europeos y más allá de las razones relacionadas con las particularidades económicas de cada país, lo cierto es que el delicado momento económico que vive Europa es parte de la onda expansiva de la crisis que inicio el 2007. Es un hecho que no se hizo nada, en ninguna parte para regular la actividad especulativa y esto por razones complejas de explicar, está llevando a diversos países a incumplir las obligaciones relacionadas con su deuda pública como es el caso de Grecia, lo que ha provocado un fuerte estallido social y negociaciones para que Europa active su rescate. Pero la situación no es exclusiva del país helénico también afecta a países como Portugal e Irlanda que actúan al igual que Grecia en la periferia de la zona de influencia del euro.

Ante los incumplimientos en el pago de la deuda de algunos países miembros de la unión la banca tiembla y los inversores se retiran ¿Qué se debe hacer?Muchos analistas han destacado que lo que está en peligro es el manejo del euro, la moneda común que regula el sistema financiero con el que Europa participa en el mercado mundial.

En su edición del 18 de septiembre el País publica una nota donde se señala que: una peculiar cuenta atrás atruena en los mercados financieros desde agosto, lo que fue advertido en la última asamblea anual del Fondo Monetario Internacional.“La asamblea de FMI,que reúne la mayor concentración de responsables de política económica del mundo, solo fue capaz de constatar que el tiempo se escapa entre los dedos de los responsables políticos. La “sensación de urgencia” que quiso instalar la nueva directora gerente del FMI, Christine Lagarde, se convirtió en un ejercicio de impotencia. “El tiempo se agota”, fue la frase repetida por los expertos del Fondo. Todos los ojos se dirigen a Europa y cada vez son más los que creen que ya es demasiado tarde. Que el reto de una reforma radical de la estructura de la zona euro- es demasiado grande para ser resuelto por los actuales dirigentes europeos. Con el grifo del crédito ya medio cerrado, la recaída está a la vuelta de la esquina”-. publica el diario español.

Hablamos de una generalizada crisis bancaria similar a la que afecto a USA el 2008 y que la tiene hasta hoy con un alarmante nivel de desempleo y de caída de la producción. Como señalo al País Guillermo Calvo, de la Universidad de Columbia, “En el mejor de los casos, se le va a dar a Grecia la medicina para que siga pagando su deuda en el corto plazo y se hará lo necesario para que no quiebren los bancos. Pero eso no va a evitar la contracción o quiebre del crédito, lo que va a tener un impacto severo en el crecimiento europeo y también, muy posiblemente en el de Estados Unidos. La probabilidad de una recaída importante del PIB en Europa y Estados Unidos no se puede descartar”- señala el experto. Pero el clima de crisis está marcado por la percepción de incapacidad de las autoridades europeas para superar la situación. Una percepción paradojalmente compartida por la ortodoxia neoliberal que controla los mercados y los ciudadanos. Estamos hablando de una deriva del capital financiero que ya fue observada hace 4 años y frente a la cual al parecer los mercados y gobiernos europeos no tomaron ninguna medida .Entonces la percepción de ineptitud tiene sobrado fundamento porque las señales sobre la urgencia de regulaciones ya estaban dadas pero nada se hizo.

Como señala la editorial del diario español:”la serpiente de la crisis financiera muda de piel cada cierto tiempo, pero se mantiene viva cuatro años después. En algunos momentos, de 2010 o de 2011, su carga tóxica pareció menguar. Entonces, algunos países aceleraron el crecimiento, dejaron atrás la pesadilla de la Gran Recesión. Pero a la luz de los hechos actuales fue un espejismo. Las dificultades de varios países europeos (Grecia, Irlanda, Portugal) para hacer frente al pago de la deuda pública dispararon las dudas de los inversores. La lenta reacción de la UE hizo el resto. La desconfianza elevó el coste de esa deuda, y eso, junto al efecto de los planes de ajuste en las perspectivas de crecimiento, retroalimentó las dudas de los inversores en una espiral que los planes de rescate de la UE a estos tres países no fueron capaces de cortar”.

En estos momentos lo peor es la presión que los grandes capitales ejercen sobre el gobierno de la UE para que vayan en rescate de los estados cuya deuda pública están impaga. En esa dirección el FMI ha llegado a la conclusión de que para despejar los miedos de los mercados, hay que meter presión a los políticos para que actúen. Y que la mejor manera es con más miedo. Como señala el reportaje del País la secuencia:crisis de la deuda+presión por rescate+recortes gasto público recuerda a algunas de las descritas por Naomi Klein en el libro La Doctrina del Shock. que explicó que el desastre es un evento muy conveniente para acelerar cambios que llevan años bloqueados por la resistencia social y política.No está tan claro que este sea el caso pero en las recetas que se proponen para salir del atolladero actual conviven el recorte del sector público, el uso de fondos estatales en auxilio de la banca, más impuestos a los ricos o a las entidades financieras o una mayor integración fiscal de la zona euro. Lo que sí es cierto, es que unas van más rápidas que otras.

La exigencia de un nuevo mandato para el Banco Común Europeo,que le permita respaldar al euro como hacen la Reserva Federal con el dólar o el Banco de Inglaterra con la libra, es común a varios expertos. “El fondo de rescate [que podrá prestar hasta 440.000 millones] es demasiado pequeño para afrontar el riesgo añadido de España e Italia. Se necesitaría una reserva de tres billones al menos, y ningún Gobierno puede con eso. La única manera de evitar la crisis es que el BCE garantice toda la deuda pública europea. Cuanto más esperemos, más profunda será la crisis.- señalan los expertos. Pero en simple esto implica el rescate estatal de la banca privada.

Pero muchos experto advierten que para la UE un paso así, que requiere en paralelo una abrupta integración fiscal, no parece cosa de días. Menos aún, cuando hay una oposición en varios países. “El problema no es tanto que los políticos no sean conscientes de lo que se juegan, sino que los electorados del centro y el norte de Europa no admiten más consideración con el sur. Hace muchos meses que se les debería estar explicando el enorme coste que tendrá para ellos una posible ruptura del euro y quién sabe si, con él, del proyecto europeo”, explica un economista entrevistado por el diario hispano. Con esa perspectiva, los líderes alemanes, holandeses o nórdicos necesitan mucho tiempo para convencerse y convencer a su electorado de decisiones tan drásticas. Y no está nada claro que los mercados vayan a concedérselo.

Como síntesis de lo que está pasando en Europa se puede decir que los gobiernos están presionados a tomar medidas principalmente recortes presupuestarios para proteger la estabilidad del euro y además conformar una millonario fondo de garantía para la deuda pública, la que debe provenir de las economías más fuertes. Esto para recuperar la confianza de los mercados y lograr el rescate del sistema financiero.

Pero para muchos resulta curioso que una vez más la presión sea sólo sobre los estados y al sistema financiero no se la haga ninguna exigencia. “Es curioso como la presión se ha concentrado de forma exclusiva en los líderes políticos europeos, que desde luego, podrían hacer mucho más”, señala la experta consultora del fondo Stephany Griffith-Jones. Y añade: “pero otra vez hay silencio sobre la responsabilidad de los mercados financieros y los bancos en la crisis de la eurozona. ¿Qué pueden hacer para resolver la situación? ¿Cómo pueden ayudar a los Gobiernos a suministrar crédito? ¿O deberían ser regulados de forma radical para que dejen de hacer tanto daño a la economía en el futuro?” Alguien al cierre de la asamblea del FMI pregunto: Exigen a los políticos que pongan más de su parte, ¿creen que los bancos han hecho su parte?”. Obviamente la pregunta no tuvo respuesta.

¿Qué significa esto en las dinámicas ciudadanas?

Al respecto en todas los países del primer mundo cunde la sensación que empieza a ser peligroso dejar el manejo de la crisis en manos de los políticos sin que la ciudadanía tome posición en el debate a través de la protesta. “Cada vez es más peligroso dejar Europa en manos de políticos, economistas y banqueros. Muy peligroso”. La frase de Jean Batuielle resume el estado de perplejidad de amplios sectores del viejo continente. En el proceso lo queda herido de muerte es la idea de la Union Europea como unidad política y como mercado común, con la idea de la unidad cuestionada tanto en los países que tienen que poner dinero por la crisis fiscal, como Alemania, pero también en los rescatados o en dificultades como Grecia, que ante la crisis se ha vuelto euro fóbico. El intenso debate sobre la salida de Grecia de la moneda común es un revés de la crisis directamente relacionado con el liberalismo financiero y sus impactos en la región.

Algo similar pasa en USA donde amplios sectores se manifiestan contra las medidas impulsadas por Obama quien no logra imponer una mejor política. Stephen Foley informaba en el diario argentino Pagina 12 sobre el movimiento de los indignados en USA, que comenzó con la decisión de “A ocupar Wall Street”, con un siiting en una plaza del distrito financiero de Manhattan y se ha convertido en un movimiento de protesta de alcance nacional. Organizadas a través de redes sociales como Twitter, y vigorizadas por el arresto de 700 manifestantes en Nueva York el sábado 1| de octubre, cuando se reprimió con fuerza la ocupación de Walla Street, los activistas comenzaron a armar carpas en las principales ciudades y ya planean marchas en bancos, oficinas corporativas y comisarías a lo largo y ancho de todo Estados Unidos.

Foley cuenta que el rango de las protestas de los activistas es tan amplio como la protesta en sí. Y La ausencia de demandas específicas ha suscitado burlas en algunos sectores, pero el movimiento se cohesiona alrededor de la idea de que las políticas y la economía del país sólo benefician a la elite adinerada. “A ocupar Wall Street” fue seguida de “A ocupar Filadelfia”, “A ocupar Chicago”, y más de una docena de ciudades. El slogan que unifica las protestas dice. “Somos más del 99 por ciento de norteamericanos comunes, fuera de las ganancias económicas de la era de pre-recesión, golpeados por la crisis recesiva e ignorados día a día en asuntos políticos que van desde educación hasta medio ambiente y guerra.”

Cita a Marisa Engerstrom, estudiante de doctorado en Harvard, que formó parte de una marcha en Boston en donde se pidió el fin del corporativismo en el gobierno. “Nuestro hermoso sistema norteamericano de control y contrapoderes fue destruido por la influencia de bancos y finanzas que hicieron imposible que la gente alce su voz”. Más de 1000 personas acampan ahora en grandes ciudades y prometen quedarse todo el invierno.

Frente a esta realidad y frente a la creciente desconfianza con sus respectivos gobiernos se movilizan los indignados de diferentes países, que aspiran hacer un gesto de protesta global contra los capitales financieros el próximo 15 de octubre. Se trata de una protesta global contra los que globalmente han administrado la crisis para imponer su poder por sobre los debates nacionales. Y han convertido los fondos de crisis en fondos de amortiguación de sus pérdidas, sacrificando la mitigación de los costos sociales que deberían estar en el centro de la preocupación de los gobiernos a los que ahora apelan para sobrevivir.

El 2008 J. Stiglitz afirmaba que nos estamos ahogando, que la desigualdad actual es la más grande desde la Gran Depresión del 27. El actual capítulo de la crisis parece darle la razón y eso está presente en la búsqueda de acciones de presión que ejercen los indignados que ven como las autoridades a nivel mundial son presionadas a disminuir las reservas fiscales para imponer políticas de rescate del sistema financiero y se han decido a formar grupos de presión como los indignados que ocupan Wall Street.

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